lunes, 19 de noviembre de 2012

Relajación






 

Conseguir relajarse es muy importante para poder superar el día a día, para evitar problemas de estrés y ansiedad, para vivir más plenamente.
Relajarse es algo que se aprende. En la sociedad de hoy nos vemos tan hostigados por las circunstancias, las prisas, la cantidad de cosas que tenemos que hacer al día… que ya no tenemos tiempo ni de pensar en relajarnos de verdad.

Sabemos que ejercemos un control sobre nuestro cuerpo. Si pretendemos influir sobre nuestro interior, sobre lo psíquico y sobre lo espiritual, hemos de pasar por todo el cuerpo (por los músculos, por la respiración, por las sensaciones de todas las partes de nuestro cuerpo).
Una cierta tensión es siempre necesaria para realizar cualquier  trabajo. La necesitamos para poner en marcha nuestras energías y lanzarnos hacia el objetivo que nos hemos señalado. Sin esa tensión, no seríamos capaces de hacer nada importante en la vida. Pero hay una tensión que si debemos eliminar, y es la tensión negativa, la que se queda después de la tensión necesaria.
Por ejemplo, necesito estar en tensión para dar una clase, para realizar mi trabajo (esto es una tensión necesaria).  Después de haber realizado mi trabajo, me pongo a pasar revista a lo que hubiera tenido que hacer, a lo que hubiera podido hacer y no hice, entonces permanezco en unan tensión inútil y malgasto mis energías (esto es una tensión que hay que eliminar). Despilfarro también mi energía cuando me paso el día entero preparando en sus mínimos detalles todo lo que he de hacer al día siguiente.
Para evitar estas situaciones o para poder pararlas es muy importante la relajación. La relajación nos ayuda a no malgastar energía innecesaria, y además a acumular la energía para emplearme a fondo en las cosas importantes que la requieren.

Por desgracia, la mayor parte de las personas alcanzan una tensión media cuando trabajan, y una relajación también media cuando intentan descansar. No  consiguen centrarse  con un nivel óptimo en el trabajo y los resultados se resienten. Y cuando intentan relajarse y descansar tampoco consiguen relajarse lo suficiente y el descanso no es reparador. Esto suele llevar a distintos problemas como la tensión nerviosa, sobrecara, ansiedad, neurosis, estrés, y depresión nerviosa.


En nuestra vida pasamos continuamente por distintas fases:
 - la vida activa en la que el cuerpo y la mente están activos y trabajando.
 - El descanso, durante el mismo los músculos y la mente van más despacio.
 - El sueño, la mente entra en fases de descanso  más profundo (dentro del sueño existen distintas fases dependiendo del nivel de consciencia, estas fases  se miden según las ondas encefalográficas que emite el cerebro).


Estas fases son necesarias para mantener un buen ritmo en nuestro cuerpo y nuestra mente. En muchas  personas estas  fases no están diferenciadas y lo que  hay es un circulo que pasa continuamente por las diferentes fases pero sin estar plenamente en ninguna. (el descanso no es reparador, el sueño no es  lo suficientemente profundo, la actividad no está del todo alcanzada…) En las fases de descanso y sueño los músculos no están suficientemente relajados.  En el sueño aparecen tensiones y sueños obsesivos y nos levantamos cansados.
La relajación nos ayuda a lograr tener fases de descanso y sueño verdaderamente reparadoras. Esto  lo iremos aprendiendo poco a poco ya que la relajación no es un simple ejercicio sino que se alcanza cuando somos capaces de visualizarnos y de vernos a nosotros mismos con un cuerpo y una mente despejados.

Hay muchísimas causas que pueden provocar tensión nerviosa, sobre todo en nuestra actual sociedad y con nuestra manera de vivir, siempre vamos con prisas, siempre tenemos cosas que hacer, nos sentimos continuamente apremiados a hacer o comprar cosas nuevas… Podemos tener una inquietud latente por cualquier incertidumbre como por ejemplo sobre el porvenir, podemos tener inquietud por la situación actual del mundo, por las guerras, por las crisis… También estamos expuestos a continuas agresiones sensoriales, imágenes, publicidad, ruidos incesantes de la ciudad… Estamos expuestos día tras día a muchas tensiones , y a veces no nos damos cuenta pero esto se va acumulando en nuestro organismo y nuestra mente.

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LA RELAJACIÓN 

La relajación nos sirve para liberar nuestra mente de este estrés, para hacer un parón y recargar energía, para conseguir tener períodos de descanso y de sueño realmente reparadores. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan descansar, si no conseguimos hacerlo bien esto repercutirá en nosotros, tanto a nivel físico como mental y podemos llegar a tener problemas de salud de todo tipo ( problemas de nervios, depresiones, cansancio físico, problemas gastrointestinales, problemas circulatorios, arrítmias…)

Existen muchos tipos de relajación y todos ellos pueden ser útiles. Lo que hay que saber es que la relajación no se consigue fácilmente y que hay que practicar asiduamente para, poco a poco, ir alcanzando mayor grado de relajación y con menor dificultad.

Un método de relajación relativamente fácil consiste en la “respiración diafragmática” o “respiración en cuatro tiempos”.  Este método nos enseña a respirar de una manera que hace que nos relajemos. Es un método que se utiliza para alcanzar una relajación rápida, aunque no nos lleva a una relajación profunda. También sirve como primer paso para pasar a otros niveles de relajación más profundos y  que requieren un proceso un poco más largo.
Este método pone a trabajar a todo el sistema respiratorio y hace que alcancemos la capacidad torácica máxima.
Resumo los pasos para ese método:
  - Primer paso: Respira pausada y profundamente por la nariz y acumula el aire en el abdomen
 - Segundo paso:  Con el abdomen lleno de aire, haz subir el aire hacia los pulmones de manera que queden llenos.
 - Tercer paso: retén el aire en esta posición durante 3 segundos
 - Cuarto paso: expira por la boca muy lentamente

Este ejercicio de respiración debes realizarlo varias veces seguidas, y cuando lo hagas debes concentrarte en el aire que entra y sale de tu cuerpo, intentando no pensar en nada más, solo siendo consciente de cómo el aire entra y sale.
Con la práctica verás que este sencillo ejercicio lo puedes realizar en cualquier parte, aunque al principio es mejor realizarlo en un sitio tranquilo y sin interrupciones.

Como he dicho esta es una técnica de relajación fácil y que puede servir como un primer paso para poder acceder a otro tipo de ejercicios que nos pueden hacer sentir en un estado de relajación más profundo.

Otras técnicas de relajación son por ejemplo  la “relajación progresiva” , “relajación progresiva con  ondas inductoras de ALFA”,  “hipnosis”, “autohipnosis”,  “meditación”, “visualización de imágenes relajantes”.

Si tenéis oportunidad de realizar cualquiera de estos  métodos os aconsejo no dejar de hacerlo de manera regular. Viréis que  cuanto más practiqueis, más fácil y rápido os resultará llegar a conseguir la relajación. También notareis como sois más fuertes tanto anímica como físicamente.

La relajación la podéis utilizar como arma para superar y para enfrentaros a situaciones estresantes de vuestra vida o para mejorar el sueño y el descanso.




Hasta el próximo post. Felices días para tod@s!

Mer Muñoz


 Enlaces de interés
 


 

martes, 6 de noviembre de 2012

El perdón




A lo largo de nuestra vida, habrá personas que nos traicionen o que nos hagan daño de una manera u otra.

Sentir resentimiento significa sentir una herida y un dolor interior que no se cura , un dolor que nos trae una y otra vez el recuerdo, las imágenes, las palabras, los actos que nos hicieron daño, es más, puede que incluso entremos en una espiral de sentimientos negativos y que esto nos haga estar de mal humor y tratar mal a otras personas que nada tienen que ver con este asunto. El rencor y el resentimiento pueden hacer que nuestra mente y nuestro espíritu se hagan cada vez más oscuros, que nuestra manera de  ver la vida esté influida por esos malos sentimientos, que tengamos un carácter triste o agresivo. Esto a su vez hará que el resto de  las personas nos traten con distancia y precaución.

El resentimiento y el enfado es un veneno que se nos mete en la mente y el corazón y que se queda en nuestro interior. Si no  lo sacamos, este  veneno se va expandiendo y nos  va envenenando más y más. Nos  convierte  en peores  personas, nos  cambia el carácter, los pensamientos. Repercute  en nuestra salud pudiendo provocar desórdenes digestivos, dolores de cabeza, úlceras... También repercute en nuestra personalidad y en nuestro entorno. Si queremos eliminar este  veneno solo podemos hacerlo a través del perdón.

 El  perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Es necesario perdonar para tener libertad y librarnos de las ataduras que nos ligan a las personas que nos ofendieron.

 Si no perdonamos, estaremos siempre atados a la persona que  nos ofendió. Mientras no perdonemos, el daño que nos causaron será cada vez mayor. El perdón nos hace libres, el perdón nos limpia el corazón y la mente. El perdón nos da paz y serenidad, y nos  da fuerzas nuevas para caminar por la vida.

 

Pasos para perdonar a alguien:
a.. Identifica plenamente la herida específica que te hicieron, y la persona que se lo hizo.
b.. Decide perdonarla a pesar de lo que sientes en tu corazón.
c.. Expresa en voz alta tu perdón. Se lo puedes decir a alguien (o a la persona que te ofendió), o simplemente puedes expresarlo en voz alta aunque estés solo.

d.. También lo puedes decir mirándote al espejo, expresa tu perdón y repítelo de forma que tu mente lo asimile. Siente como el perdón que expresas te libera, te permite no volver a sentir el dolor y la rabia, siente como tu mente queda libre de esos malos sentimientos.
e.. Visualízate hablando con la persona que te causó daño, diciéndole todo lo que tienes ganas de decirle y, a continuación perdonándola y dejándola partir.

 El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma y nuestra mente brillen.

Si quieres ser libre y cortar ataduras con las personas que te hicieron daño, perdona.

Si quieres tener paz interior y ver la vida de una manera optimista y alegre, perdona.

¿Qué te importa más? ¿Sentirte bien y libre de rencores, o, demostrar constantemente que estás enfadado por determinado suceso, o con determinada persona.?

Si para perdonar necesitas hablar con la persona que te ofendió y expresarle tu enfado, hazlo, habla con esa persona, saca tu rabia, explícale todo lo que te parece mal, háblale sobre el mal que ha hecho y, a continuación perdona para liberarte de una vez.

Si no puedes hablar con esa persona o, no puedes explicarle todo el daño que te ha hecho, entonces, expresa en voz alta tu enfado, y después expresa en voz alta tu perdón. Visualízate hablando con esa persona y perdonándola. Siente como tu corazón queda en paz y no tiene la necesidad de estar recordando continuamente eso que tanto daño te hizo.

Perdonar no significa olvidar, por supuesto podemos y debemos tener cuidado con aquellas personas que nos pueden hacer daño. Pero perdonamos para que ese daño no sea mayor, y para que el poder de esas personas sobre nosotros sea mínimo.

 


PERDONES INNECESARIOS
A veces tenemos que perdonar afrentas imaginarias. Esperamos que nos pidan perdón por ataques que solo están en nuestra imaginación o a los que les damos más importancia de la que realmente  tienen. Quizás, ni siquiera la persona que creemos que nos ha ofendido, es consciente de haberlo hecho.
 

Es importante tener claro cuáles son las cosas por las que merece o no la pena enfadarse. Debemos evitar enfadarnos por temas livianos o por asuntos sin importancia, de esta manera no estaremos continuamente a la defensiva y podremos seguir con nuestra vida sin tener que detenernos continuamente por cualquier contradicción. Y sin tener que dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a solventar problemas que realmente solo existen porque nosotros le damos más importancia de la que tienen.

 

Para vivir más en paz con nosotros mismos y con las personas que nos rodean, es importante:

- Estar seguro de uno mismo y respetar las ideas ajenas, esto evitará en gran medida que nos sintamos ofendidos por cualquier cosa o comentario que no coincida con lo que pensamientos.

- Estar seguros de nuestras opiniones y no querer imponerlas a los demás

- Respetar las diferencias, esto hará que no nos enfademos por oir cosas que no coinciden con lo que pensamos.


 El rencor y el enfado puede provocar trastornos de distinto tipo: nervios, falta de sueño, mal humor, pensamientos negativos, depresión, úlceras, trastornos gastrointestinales, trastornos circulatorios.... De verdad, ¿no sería mejor evitar rencillas en la medida de lo posible? Aunque sea pensando de manera egoísta, y por nuestra propia salud mental y física.
Es muy aconsejable evitar las malas relaciones interpersonales. Más vale un perdón a tiempo, o un“dejar pasar” a tiempo que tener malos pensamientos y estar atados a sensaciones negativas durante mucho tiempo.

 

 

PERSONAS TÓXICAS

 Existen personas que continuamente están enfadadas, a la defensiva, que se ofenden por cualquier cosa, que constantemente reclaman que se les pida disculpas, que siempre tienen alguna razón para estar ofendidas con alguien. Personas que siempre buscan el lado negativo en lo que se dice o en lo que se hace, personas que se fijan más en la parte negativa de los demás que en la positiva. Suelen estar constantemente criticando al prójimo, y son tendentes al pesimismo y el mal humor.

Son personas predispuestas a los enfados y rencores,  que dan vueltas y vueltas a las palabras de los demás hasta que encuentran algo ofensivo en ellas.

Estas personas crean muchos conflictos, siempre encuentran algún motivo de discusión, y también  suelen encontrar motivos para que los demás discutan y se sientan mal.

Es importante no seguirles el juego, debemos ponernos una coraza para que sus  palabras (su veneno) no nos traspase. Debemos pensar que, en el fondo, son personas infelices y muy pobres de espíritu.
Si conoces a alguna de esas personas, ponte en guardia, si puedes, evítala en lo posible. Si es una persona cercana y que te importa, intenta explicarle su fallo e intenta que modifique su manera de actuar. Si no puedes hablar con ella y tampoco te puedes alejar, entonces evita entrar en su juego, porque si lo haces estarás en conflictos constantes, te envenenarás.
 

Debemos estar por encima de cualquier comentario, no pensar siempre que las cosas se dicen con mala intención. Dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a ser felices y a estar en armonía con los demás, y no al contrario.
 


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Vive la vida a tope, perdona y libérate. Libre de cargas innecesarias podrás perseguir tus sueños con más fuerza y más optimismo. Tu vida será más auténtica y feliz.

Limpia tu alma y tu mente. Perdona y mira hacia el presente y el futuro, y no hacia el pasado. El pasado no se puede cambiar, pero si podemos modificar la forma en que ese pasado repercute en nosotros.
 


Si te quieres a ti mismo, perdona. Te harás un gran favor.



Hasta el próximo post. Felices días para tod@s!

Mer Muñoz

lunes, 22 de octubre de 2012

Pensemos en positivo





La orientación mental  se refiere  a la forma en que  pensamos, podemos ver la vida a través de pensamientos negativos o a través de pensamientos positivos.

Muchas personas van por  la vida cargadas de  pensamientos negativos sobre su vida (sus relaciones, su futuro, su profesión, su familia…)

El mundo es un espejo que nos  devuelve  siempre la sonrisa o la mueca que le hacemos.

Si vamos por la vida con pensamientos negativos,  la vida nos devolverá cosas negativas (los pensamientos negativos hacen que nos comportemos de  manera que no atraigamos a nosotros situaciones o personas óptimas,  al contrario, sin darnos cuenta las personas optimistas y las buenas oportunidades se alejarán de nosotros.)

Nuestro mundo es el mundo  de las enfermedades del pensamiento, de esas enfermedades que  desembocan en úlceras de estómago,  crisis cardíacas, depresiones nerviosas… Todo va demasiado deprisa, no tenemos tiempo de pararnos a disfrutar de las pequeñas cosas ni de percibir las cualidades propias y de los demas. El estrés y los nervios no nos dejan tener pensamientos positivos.

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Vamos  a ver si vamos por la vida con  tendencia a tener pensamientos negativos.
La orientación  mental negativa tiene algunos  síntomas: leélos y piensa si te identificas con ellos.

1-      La aficción por divulgar las malas noticias. Hay personas que tienen por costumbre y que no les cuesta nada divulgar las  malas noticias.

2-      La costumbre de hablar mal de los  demás.

3-      La necesidad o costumbre de buscar siempre el lado negativo  de las  cosas (incluso ante una buena noticia, ellos ven la parte negativa. Si se trata de hablar de alguien que ha hecho algo bueno, ellos resaltan la parte negativa de esa persona)

4-      La tenencia a darmatizar por  cualquier  cosa.

5-      La costumbre  de pensar que los demás no buscan nada bueno cuando  se  acercan a nosotros

6-      Miedo  al cambio

7-      Miedo a la enfermedad, pensamientos  negativos con respecto  a la salud

8-      Miedo a mostrarse tal como es cada uno.

9- Miedo a relacionarnos con los demás.

10- Miedo a conocer nuevas personas.


Es muy probable que seamos negativos sin saberlo, es más, casi todos  nosotros hemos crecido en un ambiente negativo (nuestro aprendizaje se ha basado  en miedo  al  castigo, miedo a defraudar, miedo a hacer el ridículo, hemos crecido  con pensamientos negativos con respecto a nuestro país, a la situación económica, a la  salud, a la vida en general…)

Es hora de que nos demos a nosotros mismos una nueva  educación, basada en pensamientos positivos. Y es hora de que empleemos nuestros pensamientos  positivos para  educar a los que tenemos más cerca (nuestros  hijos, nuestros seres queridos…)

 

Es verdad que la persona optimista tiene las mismas posibilidades de equivocarse que la persona pesimista, pero la persona optimista vivirá  más feliz ante las mismas circunstancias  de  la vida. Además al tener pensamientos positivos, tendremos una actitud más valiente y tendremos más ganas de hacer cosas en la vida, lucharemos por nuestros deseos y seremos más propensos a conseguir nuestras metas.

 
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El cambio

No podemos dominar todos los acontecimientos de nuestra vida, pero si podemos y debemos dominar la manera en que los acontecimientos repercuten en nosotros.

La orientación mental positiva se aprende, es un proceso, no algo que se aprenda  de un día para otro. Hay que ir entrenándose y poco a poco lo conseguiremos.

A la hora de cambiar los pensamientos, es muy importante el lenguaje que utilizamos, muchas veces  utilizamos palabras que, sin darnos cuenta, nos  traen a la mente pensamientos negativos, cambiar el lenguaje es una parte importante para cambiar los pensamientos.
 

Algunos consejos para ir poco a poco adquiriendo una manera de ver la vida en positivo:
Utilizar frases con algo positivo, aunque nos estemos refiriendo a cosas negativas, por ejemplo a la hora de regañar a nuestros hijos, nuestra pareja … en lugar de decir “no hagas esto, no hagas lo otro…” intenta decir “por favor ¿puedes hacer esto así?...” o "estaría fenomenal que hicieses esto de tal forma..."

Delante de los niños no hay que emplear frases que los etiqueten negativamente (no decir cosas como “este niño es torpe…”)

Se agradecido, agradece a la vida todo lo que te da cada día, agradece a los demás los favores…

No desperdicies cualquier ocasión para hacer un cumplido que pueda alegrar a alguien. No se trata de ser falso sino de ver y aceptar la parte positiva , o los valores de otras personas.

Si estás en un grupo que esté criticando, intenta poner la nota positiva. Que seas tu quien demuestre que no todo es tan negro.

Mantén la sonrisa al menos cinco minutos al día, aunque te cueste.

Perdona, el perdón nos libera, nos hace más felices. No perdonar implica llevar una carga emocional que nos puede pasar factura. Si perdonamos nos liberaremos de esa carga. (El perdón es muy importante, dedicaré una entrada especial para este tema).

 
La forma de pensar es clave. Cómo piensas es determinante. "pensar positivamente" en cada momento da una ventaja fundamental.



Eres lo que piensas.

Sonríe y el mundo te sonreirá.

 
 
 


Hasta el próximo post. Felices días para tod@s!
Mer Muñoz

 

 

martes, 2 de octubre de 2012

Adaptarse III - Adaptación a uno mismo




Como hemos visto, la capacidad de adaptarnos a nuestro entorno, a los cambios que se producen en nuestra vida y en nuestro alrededor (entorno, relaciones, familia, trabajo, clima, luz...) es vital para ser felices y para disfrutar de nuestra vida.
Pero la principal adaptación que necesitamos es la adaptación a nosotros mismos y a nuestros cambios, vayamos a donde vayamos y tengamos lo que tengamos, si no nos aceptamos y nos adaptamos a nosotros mismos, nunca conseguiremos disfrutar de verdad de la vida, y siempre seremos seres infelices. Sin embargo si nos aceptamos y adaptamos a nosotros mismos, la adaptación al resto será más fácil.

Debemos adaptarnos a nosotros tal y como somos en cada momento, con nuestro físico, nuestra inteligencia, nuestra personalidad, nuestra edad..., sin mentiras y sin tapujos. Sin escondernos ni avergonzarnos de nada y sin querer aparentar lo que no somos, ya que esto solo servirá para crearnos problemas e inseguridades.

Aceptarse  y adaptarse a uno mismo no es  fácil. Muchas veces tenemos cosas en nuestro físico o pensamiento que nos negamos a aceptar porque nos resultan vergonzosos o creemos que nos hacen ser peor personas.
Aceptarse a uno mismo no significa conformarse y convertirse en un ser pasivo. Al contrario, si queremos mejorar lo primero que debemos hacer es conocernos bien para saber cual es nuestro punto de partida.
La tarea de aprender a aceptarse requiere afrontar nuestros sentimientos, combatir nuestros miedos, aceptar nuestro físico y aprender a convivir con lo que no podemos cambiar. Conseguirlo hará que nos sintamos más seguros de nosotros mismos, que nos atrevamos a perseguir nuestras metas,que afrontemos la vida de forma más realista y positiva y que no perdamos tiempo en intentar aparentar lo que no somos. No aceptarnos puede tener serias consecuencias como una autoestima baja, sentimientos de culpabilidad e inseguridad o incluso trastornos psicológicos como ansiedad, depresión o trastornos alimentarios, de igual manera esto cortará nuestras alas y nos hará personas menos capaces de perseguir y conseguir nuestras metas y de alcanzar nuestros sueños


ACEPTACIÓN A NUESTRO FÍSICO

Una parte muy importante de la adaptación a nosotros mismos es la aceptación y la adaptación a nuestro físico. Nuestro cuerpo es importante ya que es parte de nosotros y si nos queremos debemos cuidarlo. Es importante que sepamos como somos fisicamente y que queramos a nuestro cuerpo tal y como es. De la misma manera, podremos ver maneras de mejorar nuestro físico si esto es lo que deseamos.

Os voy a explicar un sencillo ejercicio "del espejo" que os ayudará a aceptar vuestro cuerpo y a quererlo.

 Debes situarte frente a un espejo en el que puedas contemplar por entero tu cuerpo y tu cara. Intenta prestar atención a lo que observas y a los sentimientos que empiezan a surgir. Mucha gente experimenta rechazo al comenzar con este ejercicio, así que no te preocupes y esfuérzate por seguir delante del espejo.
Como a casi todo el mundo, habrá partes de tu cuerpo o de tu rostro con las que estarás contento mientras que habrá otras que no te gustará  observar o que te causarán rechazo. Por ejemplo, es posible que te guste mirar tus ojos pero que te resulte incómodo ver las arrugas que se empiezan a formar. O que te guste tu cara pero no quieras ver tu cuerpo porque consideras que estás obeso/a.
Todas las personas sienten ese tipo de complejos, así que, aunque los sentimientos que notes al observarte te resulten desagradables, debes hacer el esfuerzo de continuar.
 Lo más fácil es huir, dejar de mirar, ya que muchas veces preferimos imaginarnos a nosotros mismos antes que vernos realmente. Esto es una negación de la realidad que, aunque en un primer momento nos tranquilice, sólo conduce a una baja autoestima y nos lleva a tener sentimientos de inseguridad y de inferioridad.
Tenemos que seguir mirando nuestra imagen y decirnos a nosotros mismos frases como “Me acepto a mí mismo por completo, sean cuales sean mis defectos”."Me acepto y me quiero tal y como soy", "yo soy esta persona , me respeto y me quiero" Intenta mantenerte relajado y respirando profundamente y repítete la frase a ti mismo una y otra vez durante uno o dos minutos. Este sencillo ejercicio te puede parecer inútil o incómodo, pero si lo repites durante un tiempo, estos pensamientos irán quedando grabados en tu subconsciente y poco a poco notarás que tu autoestima aumenta y que de verdad estás empezando a aceptarte.
El hecho de aceptarte te dará fuerzas para hacer cambios en los aspectos que no te gustan y que está en tu mano variar, en lugar de seguir negándolos sin hacer nada para cambiarlos.
Por supuesto, nuestra autoestima no debe basarse en el físico, pero no debemos olvidarnos de el.



NUESTRO INTERIOR

Por supuesto, la parte más importante de nosotros mismos no es el físico (aunque no debemos ni podemos olvidarnos de el).
Nuestro gran poder, nuestro tesoro, nuestro verdadero Yo, lo que nos hace únicos, es nuestro interior. Cada uno de nosotros es un ser irrepetible y el verdadero valor está en ser uno mismo y no intentar parecerse a otras personas.
Si intentamos parecernos a otras personas, entonces perdemos nuestra identidad  y nuestro valor como seres únicos.
Es bueno tener ejemplos que seguir, pero con el objetivo de hacernos mejores, de crecer interiormente y de convertirnos en mejores personas.

Si cultivamos nuestro interior, si intentamos cada día aprender cosas nuevas, si utilizamos nuestros esfuerzos en ser mejores personas, si no nos dejamos engañar y somos fieles a nuestros principios, entonces nuestro tesoro interior irá creciendo con el tiempo y cada vez veremos la vida desde una perspectiva más enriquecedora, y día a día descubriremos que vamos creciendo y mejorando y que el paso del tiempo nos hace mejores.

Podemos llegar a sentirnos orgullosos de nosotros mismos, de nuestras fuerzas y de nuestras ganas de mejorar. Según vayamos creciendo ( aunque nuestro cuerpo se vaya haciendo menos atractivo) podemos hacer que, sin embargo, con nuestro interior pase lo contrario, que con el paso del tiempo mejoremos como personas, y que nuestro  tesoro interior vaya creciendo.

Debemos descrubrir como somos, cuales son nuestros sueños, nuestras metas, nuestros gustos y, sobre todo cuales son los principios básicos a los que no debemos renunciar. Debemos perseguir nuestros sueños y no dejarnos engañar por la masa, por las  modas o por cualquier persona. Si no renunciamos a nuestros principios, entonces podremos sentirnos orgullosos de nuestros actos.Poco a poco iremos descubriendo cosas nuevas de nosotros mismos. Ser fieles a nosotros no significa que no podamos cambiar, precisamente el cambio es parte importante de nuestro crecimiento, pero debemos tener cuidado para que los cambios nos hagan ser mejores y no al contrario. Debemos querernos y darnos a nosotros mismos los  mejores cuidados y no conformarnos con cualquier cosa.

Esto no es egoismo, si estamos contentos y orgullosos de nosotros mismos, entonces podremos dar a los demás lo  mejor y compartir con ellos nuestra energía, nuestra vitalidad y nuestras ganas de aprender y mejorar.
Si conseguimos sacar lo mejor de nosotros mismos, entonces tendremos más posibilidades de que nuestras relaciones sean más auténticas, y de que atraigamos a nosotros lo mejor de las otras personas. Tendremos más posibilidades de que los demás se acerquen a nosotros en lugar  de  huir, porque la actitud positiva se ve y se nota en todo lo que hacemos, y repercute en lo que nos rodea.


 
Hasta el próximo post. Felices días para tod@s!
 
Mer Muñoz


martes, 25 de septiembre de 2012

Taller de energía vital

Hola a tod@s, esta semana os hago partícipes de un taller de psicología que, desde mi punto de vista, es de gran utilidad.
En él podemos aprender a utilizar mejor nuestra mente para mejorar nuestra vida, para mejorar nuestras relaciones con los demás, superar nuestros miedos, avanzar en nuestras metas.
 
El taller está "Basado íntegramente en ejercicios prácticos de CONTROL MENTAL PARA EL ÉXITO a través del HEMISFERIO DERECHO y la MENTE SUBCONSCIENTE."
 
Esta impartido por la psicóloga "Mayte Pascual",  quien cuenta con una gran experiencia en este área, y cuyo libro "“CONTROL MENTAL: EL NÚCLEO DEL ÉXITO”
" se regalará a los participantes.
Os dejo un enlace para ver más detalles del taller, espero que os guste.
 
 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Adaptarse II - pérdida de seres queridos


Hola a tod@s, el tema de hoy es la continuación de la entrada de la  semana pasada. Es un tema delicado y he intentado tratarlo con delicadeza y optimismo. Espero que os guste.



La adaptación por la pérdida de un ser querido es compleja. El tiempo requerido y la dificultad dependerá de varios factores:

- Nivel de cercanía de la persona perdida
- Tiempo que se dedicaba o se compartía con esa persona
- Capacidad de la persona para solucionar problemas
- Autoimagen de la propia persona, pensamientos positivos y negativos
- Sentimientos de culpa
- Capacidad de la persona para realizar actividades que la hagan sentir bien
- ganas de superar la pérdida


EL DUELO
Cuando se pierde a un ser querido se pasa inmediatamente a un período de duelo.

Este tiempo es necesario y no hay que intentar  saltárselo ni minimizarlo.
El duelo es la reacción emocional, física y espiritual en respuesta a una muerte o una pérdida.

Las personas que están de duelo pueden experimentar los siguientes cambios:
  - Sienten emociones fuertes, como la tristeza y la ira
  - Tienen reacciones físicas, como falta de sueño o sensación de náusea
  - Tienen reacciones espirituales frente a la muerte. Por ejemplo, algunas personas se cuestionan sus creencias y se sienten muy decepcionadas de su religión mientras que otras descubren que su fe es más fuerte que nunca

El duelo no siempre se relaciona con la muerte.
Existen muchos tipos de pérdidas y no todas tienen que ver con la muerte. Una persona también puede hacer duelo tras la ruptura de una relación íntima o después de que un familiar se vaya a vivir fuera de casa o fuera de la ciudad.


El período de duelo es  un período necesario, hay que pasarlo para luego ir poco a poco recuperándose, no evites llorar si te apetece, no evites hablar del ser querido, expresar tus temores, tus sentimientos de culpa, tus pensamientos negativos… Tampoco pasa nada si durante un tiempo no quieres salir de casa o no te apetece hacer nada. El abatimiento y la apatía son normales en la primera etapa.
El período de  duelo puede tener una duración variable dependiendo de cada caso. Lo más duro es el primer año ya que en él hay que  vivir por primera vez todos  los acontecimientos anuales  sin el ser querido. Después de este tiempo lo normal es empezar a recuperarse y a adaptarse al nuevo estado.




SENTIMIENTOS DE CULPA

Tras la muerte  de un ser querido es frecuente que tengamos sentimientos de culpa. Siempre pensamos  cosas como “debía haber estado más con…”, “debía haber hablado más con…”, “debería haber hecho esto  o lo otro”, en definitiva: “debería/podría haber hecho  más”.

Los sentimientos  de culpa, como todos los  sentimientos  y pensamientos, nos hacen comportarnos de una manera determinada. En concreto, estos sentimientos nos hacen seguir anclados en el pasado y nos llevan al autocastigo y la autocompasión. Además no nos dejan avanzar ni adaptarnos a la  nueva situación.

Estos pensamientos  son normales pero no debemos dejar que se apoderen de nosotros. Siempre se puede “hacer más”, pero hagamos lo que hagamos esta frase va a seguir siendo cierta, es decir que por mucho que hagamos por cualquier  persona siempre nos podemos decir “podría haber hecho más”. De la misma manera, también es  cierta la frase “podría haber hecho menos”, sin embargo esta frase no nos la decimos.

Debemos saber que lo que hicimos por esa persona en vida estuvo bien, que estuvimos con el/ella y actuamos con amor, con nuestros aciertos y nuestros errores (como es normal).  Nadie es  perfecto, y en cualquier convivencia se comenten errores, se discute… no  debemos  dejar que nuestros pensamientos y recuerdos se centren en los malos momentos, debemos intentar acordarnos de los buenos momentos, de los recuerdos agradables. Recordar a la persona que se ha ido en momentos bonitos de la vida y con imágenes felices.  Esto nos  hará sentirnos mejor.

Muchas veces necesitamos que nos perdonen, que la persona fallecida nos perdone por cosas que hicimos o no hicimos. La  verdad es que en estos momentos nos estamos autocastigando. El único perdón que  necesitamos  es el nuestro. Tenemos que perdonarnos a nosotros mismos si de verdad pensamos que hay algo concreto por lo que pedir perdón. Al mismo tiempo debemos ser más objetivos y no recordar solo lo negativo. Es bueno que hagamos una lista de todas las  cosas buenas que  hicimos por la persona que perdimos.

. Solemos actuar como mejor sabemos o podemos en cada momento. Perdónate, es necesario para que puedas superar el duelo.



RECUPERACIÓN Y ADAPTACIÓN

Puede parecer imposible recuperarse después de perder a un ser querido. Pero la aflicción mejora gradualmente y se vuelve menos intensa con el tiempo.

Cuídate a ti  mismo

- Haz ejercicio, el ejercicio te ayudará a sentirte mejor. Aunque no te apetezca debes esforzarte por hacer  un poco de ejercicio diario. En nuestro sistema endocrino encontramos la sustancia llamada Serotonina, el hacer ejercicio físico, aunque sean 20 minutos diarios, hace que nuestro organismo genere ésta sustancia que ayuda a no tener depresión, mantengamos el nivel de serotonina necesario en nuestro organismo.

- Habla con alguien de confianza. Siempre que puedas habla de tus  sentimientos y de la  persona fallecida/perdida. Expresa  tus sentimientos y tus emociones. Si  no tienes nadie con quien te apetezca hablar, busca grupos de  ayuda, es más fácil hablar  cuando estas  en un grupo de personas con problemas parecidos, ya que sentirás comprensión. Estos grupos suelen ser  de  ayuda, sobre todo en la primera etapa.

Aliméntate de forma correcta. Aunque no te apetezca tu cuerpo  necesita alimentarse correctamente.

Duerme, el descanso es  fundamental. Si no duermes es más fácil que tus  pensamientos negativos se  apoderen de ti.

Realiza actividades, debes involucrarte  en alguna actividad que te guste  y te distraiga. Si no se  te ocurre  nada, puedes ir a tu ayuntamiento y preguntar que tipo  de  actividades tienen para que te den una idea. Realizar algún hobby, apuntarte a algún curso o trabajo de voluntariado….

Modificar  los  pensamientos negativos. Muchas veces  pensamos que no debemos recuperarnos, nos sentimos culpables si nos divertimos o nos sentimos bien, como si estuviésemos traicionando a la persona perdida. Estos pensamientos son impedimentos que nos ponemos a nosotros mismos a la hora de  recuperarnos. Debes saber que esto solo ocurre en tu cabeza y que no traicionas a nadie si te sientes bien.  Recuperarte y sentir menos dolor no significa olvidar a  la persona querida. Ella siempre estará en tu corazón y esto es lo que importa.
Debes tener visualizaciones de  ti mismo como una persona capaz de recuperar tu vida, capaz de superar el dolor y capaz de seguir disfrutando de la vida sin olvidar a la persona querida.
Si piensas que nunca lograrás recuperarte, esto te  impedirá hacerlo, debes decirte  a ti mismo que puedes hacerlo. Al principio el dolor es muy grande, pero poco a poco este dolor se va difuminando.
Para conseguir adaptarte a tu nueva situación debes tener ganas de hacerlo. La voluntad te dará fuerzas.

 Autenticidad. Debes ser  quien eres y no pensar en lo que pensarán los demás. Tu sabes el dolor que sientes y cuanto echas de menos a la persona perdida.
 Si te apetece llevar luto llévalo, pero que sea porque así lo  sientes, no por lo que pensarán los demás. Si sientes tristeza  o no tienes ganas de salir, no lo hagas, pero que no sea por  lo que pensarán los demás.
 No tienes que demostrar nada a nadie. Recupérate cuando puedas,  sal con tus amigos, realiza actividades, haz lo que tu mente y tu espíritu te pidan. Tu sabes cuáles son tus sentimientos y tus principios, actúa según ellos y siéntete orgulloso/a de ti mismo y de tu fuerza interior.
No intentes hacer lo que los demás esperan de ti.  Tampoco debes compararte con nadie,  ya que cada persona debe actuar según sus propios criterios  y principios.

Seguir adelante y aliviar el dolor no significa olvidarse de la persona perdida. Volver a disfrutar de la vida no significa olvidar a esa persona, ni traicionarla. Con el tiempo,  gracias a tus acciones, al apoyo de tus seres  queridos y tus ganas de adaptarte, superarás la pérdida.
Tómate tu tiempo, lucha contra los sentimientos  de culpa, perdónate a ti mismo, ten  ganas de recuperarte y poco a poco ve realizando acciones para salir adelante.


¡Feliz semana!


lunes, 10 de septiembre de 2012

Adaptarse




“Adaptarse o morir”, eso es lo que se dice, y este proverbio tiene mucha razón de ser.

En nuestra vida y en nuestro entorno ocurren cambios constantemente, nosotros debemos adaptarnos a esos cambios porque,  de lo contrario, sufriremos esa falta de adaptación. La adaptación debe ser de todo tipo, tanto física como mental. Voy a poneros un ejemplo muy simple,  si en invierno nos seguimos vistiendo como si fuese verano nos arriesgamos a coger una pulmonía y pasaremos frío.

Es necesario adaptarse continuamente a nuestro entorno, al tiempo,  a las personas que nos rodean, a los cambios de sentimientos, a las pérdidas…

 

Algunos ejemplos

 Una persona que es ascendida en el trabajo, se siente nerviosa y no logra realizar bien su nuevo trabajo, no se concentra, no duerme bien… al cabo de un tiempo está a punto de una depresión nerviosa. Esta persona no se ha conseguido adaptar y está sufriendo mucho, esto le puede llevar a padecer enfermedades tanto psicosomáticas como mentales.

Otra persona debe cambiar su ciudad de residencia, cuando llega a la otra ciudad no conoce a nadie, se queda en casa y no hace nada por conocer gente nueva, siente miedo y se siente sola, cada día que pasa se siente más sola y añora su ciudad y barrio anterior. Al cabo de un tiempo esta persona tiene una depresión y no se atreve a salir de casa.

Otra persona ha perdido un ser querido, y después de un período lógico de tristeza,  esta persona se aferra a esta tristeza y sigue haciendo las mismas cosas que antes. No hace nada por  adaptarse a la nueva situación y por mejorar sus sentimientos.

Estas personas sufren mucho y es muy posible que padezcan enfermedades psicosomáticas y que tengan trastornos mentales de algún tipo. Y todo porque no consiguen adaptarse a los cambios de sus  vidas.


Si tenéis problemas de adaptación debéis intentar solucionarlos, no os escondáis en vuestro miedo ya que esto no va a hacer más que agravar la situación. Podéis apuntar las situaciones concretas , las personas o los sitios que os crean una especial dificultad de adaptación y el porqué creéis que os pasa esto. Con esta información tendréis un punto de partida para actuar.


Adaptarse es sentirse a la altura de las circunstancias.

El mundo actual es muy superficial y ocurren las cosas muy deprisa. Por eso es muy difícil adaptarse,  tenemos que tener las ideas claras  de lo que queremos, de lo que nos importa y de lo que nos gustaría conseguir. Si  intentamos estar continuamente a la última de todo lo que nos impone la sociedad, esto nos hará estar continuamente en tensión y nos causará enfermedades de adaptación.

Nuestra sociedad va muy deprisa, las enfermedades de nuestra época son enfermedades de adaptación: crisis cardíacas, úlceras de estómago, depresiones nerviosas…

Todas las personas sufrimos en algún momento problemas de adaptación de una manera u otra.

Cuando no nos adaptamos a algo es porque tenemos un sentimiento de inferioridad , este sentimiento puede ser debido a cualquier cambio en nuestra vida. Sentimos que nos falta algo, que no estamos a la altura, que no tenemos suficientes conocimientos, que no somos suficientemente válidos… Este sentimiento puede durar unos minutos, unas horas, unos días o toda la vida. Depende de cómo respondamos a ellos.
Podemos sentirnos inferiores porque nos creamos menos inteligentes, sin posibilidad de amigos, menos capaces, menos guapos…

Para adaptarse hay que enfrentarse a las circunstancias, hay que ponerse en movimiento y no quedarnos quietos. Detectar las situaciones, personas o circunstancias que nos provocan incomodidad e intentar enfrentarnos a ellos.
 Si nos sentimos inferiores a alguien lo mejor es  intentar conocer a esa persona, hablar con ella, veremos que es una persona como cualquier otra y nos sentiremos más cercanos. Hay que intentar hacer cosas para conocer gente, salir de casa, realizar actividades para no estar encerrados y que nos hagan sentirnos más cómodos en nuestra nueva situación.

Si la falta de adaptación se debe a que sentimos que nos faltan conocimientos debemos ponernos en movimiento, intentar hacer nuestro trabajo, y si vemos que nos viene bien, podemos aumentar nuestros conocimientos con algún cursillo especializado.

Lo importante es no dejar que las dificultades de adaptación y los sentimientos de inferioridad nos dejen paralizados.

 

 

Adaptarse a uno mismo.

Una adaptación muy importante y fundamental es la adaptación a uno mismo.  Debemos  saber quiénes somos y debemos querernos y  aceptarnos tal y como somos, con nuestra edad, estatura, peso, nivel de formación, personalidad y sentimientos.  Aceptarnos como somos no significa que no podamos cambiar y mejorar, es más, para mejorar  siempre hay que ser conscientes de cómo somos y de esta manera sabremos cómo podemos avanzar.

Para adaptarnos a nosotros mismos, para querernos y sentirnos orgullosos de nosotros mismos, debemos vernos como algo más que el aspecto físico. El físico es una parte, pero no es la única y mucho menos es la más importante. Lo más importante es lo que tenemos dentro, lo más importante es nuestro “tesoro interior”. Debemos saber como somos, cuáles son nuestros gustos,  nuestros sentimientos, si somos o no capaces de amar, de sentir empatía, si  tenemos intereses por cosas importantes. Y, sobre todo debemos saber cuáles son nuestros principios básicos y no renunciar a ellos.

Si no nos adaptamos a nosotros mismos, si no nos aceptamos y nos queremos, si no vamos por la vida con la cabeza alta y sabiendo que nos queremos y nos aceptamos, entonces es muy difícil que nos adaptemos al resto de las cosas, al mundo que nos rodea.

La adaptación a uno mismo es especial por su importancia, dedicaré un artículo solo a este apartado.

 
Pérdida de seres queridos

Hay situaciones especiales que requieren adaptaciones también especiales y que son más difíciles. Estas son las adaptaciones a pérdidas de seres queridos. La adaptación a estas situaciones dependerá en gran parte de la adaptación a uno mismo, y de la reacción y las acciones que se realicen para modificar los hábitos.
Estas son situaciones muy especiales  y dedicaré un artículo a estos casos.

 

Espero que tengáis  una buena adaptación a la vuelta de vacaciones y a la venida del otoño.

Feliz semana a tod@s




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